Geoff Johns Saco por fin el final de Su regreso de Barry Allen, al mundo de los heroes, pero con el final de “The Flash Rebirth” no fue muy agradable y sonó hasta si se quiere apurado, no era de esperar, sabiendo que ha estado haciendo el Velocista Escarlata, en los otros títulos donde se la ha visto corriendo. Pero salva los pegos con la séptima parte de su space opera Blackest Night, donde una doble Splash Page, te deja en un sentido de WTF, comiquero.
Y en este numero donde el dibujo de Ivan Reis, se sigue mostrando a buen nivel, nos lleva a situaciones que deben remitir a los lectores, a leer previamente los números 50 y 51 de Green Lantern y Los de GLC, para poder ver la implicación de esta Space opera en toda su extensión y que deja un poco de lado las maquinaciones y los zombis que ya se estaban volviendo reiterativos y cansones a largo plazo.
Y en este numero donde el dibujo de Ivan Reis, se sigue mostrando a buen nivel, nos lleva a situaciones que deben remitir a los lectores, a leer previamente los números 50 y 51 de Green Lantern y Los de GLC, para poder ver la implicación de esta Space opera en toda su extensión y que deja un poco de lado las maquinaciones y los zombis que ya se estaban volviendo reiterativos y cansones a largo plazo.
La acción es continua y las revelaciones de este numero hacen que Johns le agregue mas recursos a una mitología de Linterna Verde que se ha enriquecido bastante, desde que lleva las riendas del titulo, con la revelación de porque la tierra siempre es el centro de los rollos en toda vaina galáctica que ocurra en el universo DC, y de como los Guardianes, terminan siendo sendas brujas, al ocultar un montón de secretos, que se ocultaba esta banda enanos azules como la entidad que se escondía en la tierra, la entidad de la Luz Blanca, esencia de todas las cosas vivas que existen en el planeta, por no hablar de los sucesos del sector 666 o muchos otros horrendos secretos que escondían, como el hecho de que Oa era el Centro del Universo de allí, su autoridad.


