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ALEJANDRO ECHEVERRÍA: UN SOÑADOR QUE A PESAR DE LOS REVESES, TUVO SU PREMIO

PONIÉNDOSE EN ÓRBITA

Por ALEJANDRO ECHEVERRÍA

El haber soñado ¡dos veces! con la mejor macro saga jamás sucedida en DC CÓMICS, en la cual se daba el ocaso de sus paladines… Magnánima obra, que por la emotividad y situación planteada no podía ser nada más ni nada menos que planeada por ¡ALAN MOORE!

Con una serie de dibujantes específicos, el declive de BATMAN, SUPERMAN, WONDER WOMAN y tantos otros que protagonizaban la historieta, se denominaba TWILIGHT.

Durante la ensoñación, por la gran demanda de tamaña epopeya, la obra estaba agotada, motivo por el que la adquiriría ¡fotocopiada! (en una librería en calle 20 de Junio, del BARRIO BANCARIO, GODOY CRUZ).

Para ser más curiosa la somnolencia era que yo la comentaba para un fanzine ¡en la provincia de MENDOZA!

No es que en este territorio no se produzcan esta clase de publicaciones, sino que, el que escribe estas líneas, cada vez que estuvo embarcado en una serie de proyectos de esa índole, o de lo que fuera, por más empeño que le ponía, todo terminaba por malograrse. Ahí radica la rareza.

A pesar de lo frustrante que todo lo proyectado solo fue una ilusión, lo positivo es que me llevó a imitar una costumbre de un amigo de mis padres, el cual, amante de la lectura, tenía una pieza atiborrada de textos, acompañado, cada uno, por un cuaderno donde las reseñas le recordaban sobre qué trataba cada ejemplar en medio de ese caos bibliográfico (que si no era por su mujer, instalaba estantes hasta en el baño).

Siendo uno seguidor de la prosa y de las historietas, aproveché la cantidad de agendas sin usar, que cada año proliferaban en casa, para comentar las revistas que iba consiguiendo entre kioscos y canjes (librería de viejos), debido a la carencia de comiquerías. Posteriormente lo pasaría en limpio en la máquina de escribir, práctica que me sería ventajosa cuando cursando la secundaria, me tocara mecanografía.

El tiempo avanzó; el momento de la máquina de escribir pasó a ser un bello recuerdo. El futuro se aproximaba trayendo a los establecimientos educativos las computadoras (aunque a mi colegio, RAIMUNDO PEDULLA, un hurto a la sala, impidió tener ese elemento).
Mi pasión por los paladines no se detenía. A medida que iba creciendo, todo tipo de géneros llenaban mis anaqueles; mi cabellera estilo KLINGON pasó a ser pelada (calva) como la de CHARLES XAVIER. En cambio mis metas y romances, eran frustraciones.

La economía no era próspera en casa, pero por suerte tampoco apremiante. Sin renegar de la entrañable máquina de escribir, proseguía con esa costumbre de pasar las notas que alimentaban mis deseos, elaborando notas con la ilusión que alguna vez verían la luz en revistas. Además que por esa razón, vislumbraba dedicarme al periodismo.

Pero como aclaré al principio, los propósitos no se hacían realidad; ¡ni en los diarios escolares me daban lugar! La carrera de comunicación tenía muchos postulantes, quedando mis escritos como un pasatiempo (al igual que personalizar figuras de acción y muñecas baratas como mis personajes favoritos).

El objetivo a formarme como profesional viró a estar rodeado de lo que más me gusta: libros, siendo la carrera de bibliotecario el rumbo en mi futuro.

LA FELICIDAD VIENE EN VIÑETAS

Hoy no hay problemas decir sin tapujos que te gusta MARVEL, DC, DRAGON BALL, o cualquier cosa que su origen sea en las historietas. Pero antes, al exteriorizar que tu mayor afición era el cómic, las personas te trataban como “niñito” (o de “tarado”, también inmaduro, por citar algunas formas suavemente despectivas). Los seres cercanos, o quienes creía amigos, solían decirme: ¿quién te va a querer a tu lado?, ¿te vas a casar con la MUJER MARAVILLA?, “vendé eso y comprate un autito para tener levante con las minitas”.

Aunque lo malogrado muchas veces desmotivaba, cuando uno es dueño de sus convicciones, trae premio.

Cierto verano, a finales de los 90´, en una salida al centro a buscar historietas, ya instalados algunos negocios especializados en MENDOZA, un viernes para ser exacto, adquirí cómics de ¡ROBOTECH! La saga se llamaba MEGASTORM. Con mucha algarabía por ver aventuras flamantes de los personajes de la serie que me marcó, ojeando en PLAZA INDEPENDENCIA la compra, una chica con un tono que no era de esta provincia ¡me dio charla!

Su nombre era LUNA; iban a hacer una muestra de bailes, como suele ocurrir en toda previa a la fiesta de la VENDIMIA.

Entre diálogos, comprobé que nos gustaban cosas similares. Aunque tenía que prepararse para la exposición telúrica, me dijo que la esperase. A pesar que esta verbena no era de mi interés, semejante oportunidad ameritaba esperar.

No presté atención a la música; solo contemplé la belleza de esta persona, además de hojear viñetas de la reciente adquisición.
Por el cansancio del espectáculo, y una recepción en la que homenajearían a los visitantes, quedamos en vernos en el mismo lugar al otro día.

Mientras dialogaba con LUNA… descubrí que era de OLAVARRÍA, el sitio donde mi tatarabuelo debió afincarse a su llegada a nuestra patria, allá por fines del siglo XIX, pero seguramente al ser originario de zonas montañosas, eligió un terreno similar en esta provincia.

No importaban las distancias, ROBOTECH, como en su argumento, lograba lo imposible en el amor (y hacernos entender el horror de la guerra). Entre Besos, promesas de seguir en contacto, darse las direcciones, todo siguió su curso entre los últimos tiempos del correo, llamadas por teléfono, viajes. La llegada del e—mail hacía las comunicaciones al instante.

Aunque no estuvieron exentos momentos difíciles, lo que se imagina, termina siendo una realidad. Fue hora de saldar la deuda y enfilar para la provincia de BUENOS AIRES, aprovechando proyectos de intercambio, además de gestiones que terminaron instalándome donde mi antecesor debió habitar.

Con venidas a MENDOZA, por trámites o visitando a los escasos familiares que quedan, unido a LUNA, recorriendo las comiquerías que funcionan, veo que la fotocopiadora de la calle 20 de Junio ahora es una casa inhabitada; la mayoría de las antiguas librerías y kioscos donde compraba historietas, ahora son un recuerdo.

¿Qué pasó con mis viejos escritos a máquina?

Prosigan.

EN LA ÓRBITA

Las computadoras en la actualidad son como un familiar más en las casas, al igual que otro tipo de artilugios (los teléfonos celulares), la masificación del invento que, aunque parezca moderno, es añejo. INTERNET, fue la puerta de acceso a poder publicar mis notas.

Oriundo de VENEZUELA, JOHN MULDER, con un sitio denominado MULDERCOMICS coronó el logro que faltaba.

En sesiones de chat, solía sugerir una serie de notas, cierto día, me invitó a ser parte de su blog.

Tomando un reto recurrente de una maestra, que al ver a este chico fanático de HE-MAN, BRIGADA A (A—TEAM/LOS MAGNÍFICOS/EL EQUIPO A), ROBOTECH, BATMAN o SPIDER-MAN me decía, ECHEVERRÍA usted siempre “en la órbita” es que convertí a esa frase nefasta en algo bueno.
Así, EN LA ÓRBITA serán una serie de notas que encontré entre mis cómics que resguardé en la mudanza para que todos llegaran sanos y salvos.

ALEJANDRO ECHEVERRÍA, una persona que a pesar de los sinsabores, no se rindió, y acá ando, diariamente disfrutando con poco, dándome pequeños gustos y siendo feliz junto a LUNA.

¡Nos vemos próximamente!






















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